lunes, 26 de marzo de 2018

Estres laboral

Cuando hablamos de estrés, todos creemos saber exactamente lo que significa y, en muchos casos, no es así.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el estrés como un conjunto de reacciones fisiológicas que preparan al organismo para la acción.
Como podemos observar, el concepto de estrés no lleva ligada, en principio, ninguna connotación negativa; sin embargo, puede resultar perjudicial para la salud.


Tipos de estrés

Todas las personas estamos sometidas a un nivel mínimo de estrés que, en situaciones concretas, puede aumentar y, dependiendo de la capacidad de reacción que tenga nuestro organismo, puede producir:

  • Un efecto positivo (eustrés o estrés positivo)

  • O un efecto negativo (distrés o estrés negativo)
Es aquí donde empezamos a introducir la visión adversa que el estrés genera en la sociedad, pues un grado de estrés moderado, que remita cuando el estímulo cesa, puede ayudar al organismo a lograr sus objetivos, pero, en caso de que el nivel de estrés no decrezca y se mantenga en cotas altas durante un período de tiempo prolongado, comienzan a aparecer síntomas negativos.


 

Las causas del estrés

Ante esta situación, cabe destacar que el estrés, y en concreto el estrés laboral, está definido por la Organización Internacional del Trabajo como una patología y ha sido incluso catalogado como la epidemia del siglo XXI.
En la situación concreta del estrés laboral, las causas están más claras, y suelen coincidir en todos los casos con una elevada presión en el entorno de trabajo, ya sea ocasionada por un elevado grado de responsabilidad, una excesiva carga de tareas, unas relaciones laborales insatisfactorias, un ambiente físico-laboral inadecuado o una combinación de factores.
En cuanto a las causas, es también importante resaltar que unos mismos factores estresores pueden ocasionar diferentes respuestas dependiendo del individuo: para algunos trabajadores una elevada responsabilidad generará eustrés, lo cual potenciará la sensación de confianza y control, mientras que, para otros, la misma situación se convertirá en un factor de riesgo y podrá producir distrés.
El matiz diferencial entre el estrés común y el estrés laboral reside exclusivamente en el origen de este, pero las consecuencias y los problemas de salud que este último provoca, no se quedan en el trabajo y pueden incluso afectar al entorno más próximo del individuo.



Estrés laboral y el Síndrome de Burnout

Dentro del estrés laboral, podemos encontrar el Síndrome de Burnout, conocido más comúnmente como el síndrome del desgaste ocupacional o del trabajador quemado, un tipo de estrés laboral caracterizado por el progresivo agotamiento, tanto mental como físico, que acaba convirtiéndose en crónico.
Esta patología, descrita por primera vez en la década de los 60, suele darse con mayor frecuencia en áreas de trabajo que requieren un contacto con terceras personas, como pueden ser la sanidad, la educación o la atención al cliente.




Cuáles son las consecuencias del estrés

Y, habiendo tratado los tipos generales de estrés y algunos factores estresores en el caso del estrés laboral, es conveniente hablar del “gran desconocido“: las consecuencias.
Aunque a veces se trata el estrés como un tema baladí, una exposición prolongada a este puede ocasionar:
  • Enfermedades y patologías graves.
  • Problemas fisiológicos, cognitivos y motores.
  • Trastornos inmunológicos, respiratorios, cardiovasculares, endocrinos, dermatológicos, sexuales y psicopatológicos, que pueden llevar, en casos graves, a la depresión e incluso al suicidio. 

Además, en el caso del estrés laboral, debemos también hablar de las consecuencias que este tiene en la organización como son:
  • El absentismo.
  • La pérdida de productividad.
  • La alta rotación de la mano de obra.
  • La pérdida de calidad en procesos y productos.
  • La pérdida de tiempo y, con todo ello, la pérdida económica que esto puede ocasionar.
Como podemos observar, y aunque en ocasiones no se tenga plena consciencia de ello, el estrés puede tener unos efectos negativos realmente graves.
Es precisamente por este motivo que debemos adoptar una posición de prevención frente al estrés laboral.



Cómo se puede prevenir el estrés

Como toda patología, es mejor prevenirla que llegar al punto de tener que sanarla.
Por ese motivo, los expertos en el campo ofrecen siempre una serie de consejos sencillos para prevenir el estrés, como son:
Mujer liberada del estrés
  • Hacer ejercicio y mantener un buen estado físico.
  • Llevar una dieta equilibrada.
  • No trabajar más de 10 horas al día.
  • Dormir un mínimo de 6 horas.
  • Reservar uno o dos días a la semana para desconectar totalmente de las tareas rutinarias,.
  • Planificar unas vacaciones al año.
  • Discutir sobre tus problemas con gente de confianza.
El primer paso para prevenir el estrés es conocerlo porque, como hemos podido ver, se trata de una patología que afecta a millones de personas en el mundo y que se postula como la epidemia de las empresas del siglo XXI.
Tanto si eres directivo de una compañía como si eres trabajador, debes plantearte prevenir y actuar contra el estrés laboral, pues tiene consecuencias negativas para todas las partes.

https://www.imf-formacion.com/blog/prevencion-riesgos-laborales/sin-categoria/estres-laboral-prevenirlo/ 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario